Quiero leer un excelente libro, tomando un excelente café. Latte, mi favorito.
Quiero escuchar un disco que me haga llorar y me haga bailar.
Quiero levantarme temprano e ir a correr. Quiero sudar hasta que no pueda ver y todo me sepa salado.
Quiero tomarme un baño caliente de esos que te empañan el espejo y hacen que te salga humito de los hombros.
Quiero encontrarme a alguien por casualidad y regocijarme.
Quiero sentarme donde haya una vista excepcional a contemplarla. Y no pensar en nada.
Quiero tomar el sol por horas y luego sentir cómo me ciega el entrar a un lugar más oscuro.
Quiero que me den un abrazo que me deje un nudo en la garganta. Quiero llorar sin que nadie me oiga.
Quiero reírme hasta que me duela la panza. Hasta que pase de la risa al llanto.
Quiero sonreírme después de maquillarme.
Quiero tomarme una foto y observarla por horas.
Quiero sentarme en pasto mojado y observar las nubes. Y pensar.
Quiero sumergirme en el agua y olvidar que se me sube el traje de baño.
Quiero amar con toda el alma. Quiero querer hasta que canse.
Quiero paz. No mundial (o bueno, también), quiero paz en el alma. Paz en mi cabeza.
Quiero no sentirme cansada.
Y quiero un helado con fresas. Pero ése es el más fácil de conseguir de todo lo anterior.