Ya sé. La mente sucia es más rápida de lo que parece.
Siempre le he tenido un miedo espantoso a los pájaros. Incomprendida, he sido objeto de burlas, risas y bromas al respecto (que tienen que ver con el otro tipo de “pájaros”, a los que no les tengo nada de miedo). No tengo una experiencia específica o traumatizante al respecto, sólo sé que me espantan. Me producen una sensación entre ansiedad, pánico, asco y miedo que de verdad, no le deseo a nadie. Sobre todo las palomas, que abundan en todos los lugares de la ciudad aunque me ha sucedido con gallinas, gallos, guajolotes, tucanes, águilas, cuervos, golondrinas, canarios, you name it. Ya imaginarán cuando me llevaron al aviario en el zoológico de Chapultepec a que mi sobrina conociera, sudé frío en todos los lugares posibles y respiraba profundo mientras empujaba a todos para salir de ahí mientras oía un graznido.
La fobia a los pájaros, se conoce como ornitofobia, (pareciera miedo a los ornitorrincos, pero nada que ver). Se define (como todas las fobias) como un persistente, anormal e injustificado miedo a los pájaros. Dentro de la zoofobia (miedo a los animales) la ornitofobia llega a ser una rama específica. Los que padecemos esta fobia, experimentamos una ansiedad inexplicable cuando nos encontramos o somos atacados por las aves. Sí, es irracional, ya lo sé. Pero así como el amor o la calentura, no se controla.
En teoría el temor puede deberse a las plumas, las patas o el pico del ave. Puede producirse terror al verlas volar porque parece que a uno lo van a atacar, etcétera. Para alguien que padece de esta fobia, el miedo puede ser detonado tanto al ver un ave volar, o en una jaula, así como incluso en televisión, una película o incluso una fotografía en casos más graves. A mí me ponen muy muy MUY nerviosa verlas volar cerca de mí o en lugares cerrados. Recuerdo que había una enciclopedia enorme en mi casa que tenía una página muy detallada de la anatomía de los pájaros e ilustraban con una paloma. Me daba miedo abrirla y toparme con esa ilustración. La tocaba como retándome a mí misma.
La ornitofobia fue inmortalizada en la cultura popular con la película The Birds, del fabuloso maestro del suspenso Alfred Hitchcock. En la película lo curioso es, que el miedo es completamente racional, ya que por alguna extraña razón, los pájaros comienzan a atacar a los protagonistas en grupos cada vez más grandes y agresivos. De repente adquieren una especie de “súper fuerza” y son capaces de picotear cabinas telefónicas, vidrios, carros, ponchar llantas y lo más espeluznante de todo, sacar ojos. Cabe recalcar que también tienen un poder especial para abrir cerraduras porque hay una escena en la que la protagonista abre su puerta y sin explicación alguna está todo lleno de pájaros. ¡¡Pequeños emplumados inteligentes!!.
No mentiré, a veces alucino. Una vez sentada en una banca de la Universidad, donde ya me acostumbro a convivir a cierta distancia de mis mayores enemigos, las palomas, estaba plácidamente leyendo mientras esperaba a mi novio en turno. Sin aviso previo sentí (no hay otro modo de describirlo) un karatazo con la cola de una paloma en el pie. Sobra contar que empecé a gritar como desquiciada y me puse a llorar como una verdadera reina del drama. Mi entonces novio, se rió de mí hasta que le salieron lágrimas y me dijo “le das más miedo tú a la paloma con tus gritos”. Nada reconfortante.
Me da pánico pensar que quiero conocer lugares como Venecia o París y cómo le voy a hacer, si soy la clásica que rodea un área si están ahí las palomas. Detesto a Big Bird, al Pájaro Loco, al Gallo Claudio, los Pollitos en Fuga y las palomas que salían en Animaniacs pero bueno, he de aceptar que siento simpatía por Daffy Duck y Woodstock.
Mientras, no me siento tan incomprendida. Resulta ser uno de los trastornos psicológicos más comunes en las mujeres, aunque yo no conozco ninguna que lo tenga. Ninguna persona en realidad. David Beckham sí lo tiene jaja. Quién diría.
Pero como no hay qué hacer, seguiré viviendo en este mundo de plumíferos, picos y alas defendiéndome como pueda de sus ataques y miradas de “un paso más y te muelo a picotazos”. Curiosamente no le tengo miedo a los insectos, cucarachas, arañas, escarabajos, hormigas, caras de niño, etc. Podría besar un escarabajo y quiero una tarántula como mascota. Eso de la mente humana de verdad que es misteriosa.

Escena de The Birds. Very very creepy